lunes, 17 de agosto de 2015

El ideólogo

"Él no cree en el rol del Estado, y yo sí creo en el rol del Estado. Pero a buena hora que se haya desenmascarado su idea de país", fue la terminante afirmación del gobernador de Buenos Aires para referirse a su rival en la carrera presidencial  y actual Jefe de Gobierno porteño.

La afirmación hubiera podido ahorrarse, en un momento en que la ausencia del “rol del Estado” ha quedado evidenciada sin necesidad de comentarios ante la absoluta ausencia de infraestructura –canales, endicamientos y defensas- en las zonas más pobladas de la provincia de Buenos Aires luego de una década de gestión propia y de casi tres décadas de gestión de su partido.

Pero más hubiera podido ahorrarse para evitar la necesaria comparación con lo ocurrido en estos años en la Capital Federal, donde las obras realizadas y aún sin haberse completado totalmente aún el plan previsto han erradicado las mega-inundaciones del Arroyo Maldonado, cuando no se inundan más los barrios bajos de Belgrano por las obras en los arroyos Vega y Medrano y cuando La Boca, tradicional barriada azotada por las sudestadas, hace años que no debe soportar la periódica invasión hídrica de otros tiempos. Obras que –bueno es recordarlo- debieron realizarse en plena planta urbana de la ciudad más grande del país y con trabajos subterráneos, con lo que implican como desafíos de ingeniería y costos económicos.

Si. Fue Scioli hablando de Macri. Por supuesto, la impostación del libreto ideologicista es la última razón del mentiroso. No será esta columna la que defienda la ideología de unos y otros, que cada uno sabrá cómo hacerlo. Pero parece justo al menos aportar una palabra reflexiva en un momento en que los argentinos estamos por definir el rumbo de un nuevo ciclo político.

“Los tenemos bien identificados” –ha dicho el gobernador-. Es “la campaña que llevan adelante sus tuiteros a través de las redes sociales con una campaña sucia y negativa en todo momento. Es una hipocresía total, esto hay que decirlo con todas las letras". En nuestro campo existe un dicho que seguramente debe provenir de algún antiguo proverbio: “…Chancho hablando de limpieza…” Porque no son justamente los integrantes del oficialismo, con miles de twiteros a sueldo desprestigiando a quien se atreva a cuestionar sus políticas o sus actos quien pueda quejarse de la expresión de la gente en las redes sociales.

El papel del Estado, mal que le pese al gobernador de Buenos Aires, ha sido sustancialmente más presente y exitoso en la Capital Federal que en el distrito que él ha administrado durante dos períodos. Y esto no se debe a ninguna razón ideológica, sino de simple sentido común. El Estado tiene la función indelegable de planificar las grandes obras de infraestructura, sea cual fuere la ideología del gobierno. Lo hace en Estados Unidos y en China, en Rusia y en Brasil, en España y en Australia.

La afirmación el algo mucho más rudimentario que un debate ideológico. Es sencillamente una supina incapacidad de gestión comparada  con una administración que, sin necesidad de invocarse como ninguna maravilla, ha hecho lo que debe con los fondos públicos con mayor eficacia y respeto por los vecinos.

Si en esta nota las cotejamos es, además de porque así lo ha propuesto el  Gobernador bonaerense, porque nos resistimos a la cantinela del chantaje ideológico para ocultar la incapacidad, la corrupción y el humillante clientelismo despreciados no sólo por la opinión republicana ortodoxa, sino también muchos peronistas indignados por la falta de sentido social de un gobierno que han apoyado y sienten que no merecen.


Ricardo Lafferriere

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