jueves, 1 de abril de 2021

Todo es posible en economía

Lo que es imposible es escapar a las consecuencias



Diálogo imaginario -o no tanto- en la “intimidad del poder”


C.: Tenemos que retrasar el dólar para frenar la inflación. Si no, perderemos las elecciones.

G.: La única forma de atrasarlo es cerrando más el país.

C.: Qué nos importa.

G.: Con el país cerrado, es imposible crecer. No encontraremos financiamiento y deberemos endeudarnos adentro, para lo cual tendremos que subir la tasa de interés, para que la gente nos preste. O si no, tenemos que emitir. Las dos cosas traerán inflación.

C.: Contené los precios. Para qué está la Ley de Abastecimientos...

G.: Los precios dependen de los costos. Para contener el dólar tengo que subir la tasa de interés, para que la gente no presione el “blue” comprando dólares con los pesos que tenga disponibles y nos preste su plata a nosotros. Y si subo la tasa de interés, eso golpeará a la inflación.

C.: Controlá los precios que no suban...

G.: Si subo la tasa de interés y frenamos las importaciones, al dólar lo contendremos... por un tiempo. Cuando se den cuenta que no les vamos a devolver la plata, o que tendremos que defaultear los depósitos porque no tenemos plata para devolverlos, la estampida hacia el dólar Blue será histórica.

C.: Pero... prohibí el Blue. ¿Para qué tenés la ley del mercado único de cambios?

G.: Si hacemos eso, rompemos definitivamente cualquier posibilidad de arreglar con el Fondo... la libertad cambiaria es una norma internacional. Podemos hacer como que la respetamos prohibiendo o demorando importaciones, poniendo impuestos como hemos hecho con el 30 y el 35 por ciento, pero estamos "al borde". Tenemos que dejar una ventana al cambio libre, porque si no nos colocaríamos definitivamente al margen del mundo...

C.: ¿Y qué c..... nos importa? ¿Para qué m... queremos al mundo?

G.: Y... mirá: qué traemos del mundo: celulares -o componentes para los celulares-. Tecnología para todos los eslabones productivos -servicios, agropecuarios, industriales, infraestructura-. Las maquinarias petroleras, los generadores eólicos -o sus componentes estratégicos-. Las placas solares para los parques energéticos renovables. Los combustibles y lubricantes que no tenemos acá, la mayoría de los medicamentos o las drogas para fabricarlos, el equipamiento médico, los productos de óptica, las lentillas descartables, la tecnología para los automóviles (que abarca el 70 % de los componentes), los motores de todo tipo, los alquileres de los aviones de Aerolíneas y todas las líneas aéreas, la informática de punta -y sus componentes-, la tecnología de las comunicaciones, (4 G, 5 G, etc. etc.), el equipamiento para los canales de televisión, y sigue la lista...

C.: Son todas cosas que compran los ricos... que se jodan. Nosotros protegemos a los pobres, que son los que nos votan y no les interesan esas cosas.

G.: Ojo, que los pobres viven de la actividad económica que mueven todos. Si los “ricos” no gastan ni invierten, los “pobres” dependerán cada vez más de los subsidios públicos, lo que nos golpea en el presupuesto. Pero además: ¿no más celulares? ¿no más remedios ni equipamiento hospitalario? ¿no más lentes y lentillas? ¿no más extracción petrolera y gasífera? ¿no más generadores eólicos y solares? Ojo, que los pobres también hablan por teléfono, acceden a internet, se atienden en los hospitales, necesitan remedios, usan anteojos...y no quieren quedarse sin luz, sin agua, o sin celulares.

C.: Te ahogás en un vaso de agua. Para qué tenemos la fábrica de plata. Le damos a la maquinita...

Eso nos cubre cualquier déficit.

G.: Pero, C. … El problema no será imprimir pesos que no valen nada. El problema será que no habrá nada que comprar con esos pesos.

C.: Los pobres no compran todas esas cosas y los alimentos nos sobran.

G.: Tampoco es tan así. Los alimentos baratos para los pobres se financian -como todo lo que hacemos- con los excedentes del campo, para lo cual necesitamos dos cosas: que los del campo produzcan, y que puedan exportar. Si no producen porque los desalentamos con más impuestos, no habrá producción para exportar. Y si nos aislamos del mundo tampoco será tan fácil exportar lo que tengamos en producción.

C.: Bueno, que no exporten. Se los tendrán que vender barato a nuestra gente. Porque si no, se lo tendrán que comer ellos.

G.: Pueden decidir no sembrar...

C.: Jajajaja ¿Y de qué van a vivir? El que no produce, no come.

G.: Jajajaja... está bien eso. Que no te escuchen en la Matanza.... Perdón, es una broma...

C.: No le hacen gracia a nadie tus bromas. Pelotudo.

G.: ….

C.: Además, tenemos industriales, ¿no? Esos deberían estar con nosotros, le damos en bandeja todo el mercado interno sin competencia...hacemos que nos olvidamos de sus traiciones...

G.: Sin importaciones y sin tecnología, lo que produzcan será a precio de oro. El mercado interno, además, está cada vez más raquítico... no les alcanza para una escala competitiva. Y si rompemos con el mundo, tampoco podrán exportar. Más bien creo que se van a rajar, van a vender sus fábricas o directamente a cerrarlas. Salvo que los atemos con obra pública administrada. Pero después de la causa Cuadernos, no los veo muy dispuestos...

C.: ¿Y le dijiste a los ignorantes del Fondo que no podemos pagar porque no tenemos plata?

G.: Si les digo eso, no nos refinancian más.

C.:¿y para qué corno los queremos?

G:. C, nos prestan al 4 %... En cualquier otro lado nos piden el 18 %... Yo también lo uso como bandera, pero no nos creamos nosotros mismos nuestro invento. Si el Fondo no nos refinancia, estaríamos en default.

C.: Ya estuvimos en default, y no se murió nadie. Y a ver si tomas conciencia que vos estás ahí porque yo gano elecciones. Y en las elecciones, el Fondo no vota...

G.: bueno... tendremos otro año más sin crecer. Este año podremos dibujar los números por el arrastre estadístico y la paralización de la pandemia como comparación, pero no nos engañemos: será con la pobreza aumentando tanto como la deuda defaulteada, que después nos cuesta más cara. Además, una cosa son los números que mostramos y otra la realidad que vive la gente. El default no nos conviene porque después nos sale mucho más caro.

C.: Vos no te preocupés por el “después”. Lo mandamos al enano que renegocie y arreglamos. Ahora eso no importa.

G.: C, llevamos sin crecer tres décadas... tenemos el mismo producto por habitante que en la década del 60...

C.: ¿Y vos querés que los héroes seamos nosotros?

G.: No, entendeme lo que te quiero decir: el país se irá llenando cada vez de más pobres y pareceremos una gran toldería. Vamos a ver exilados argentinos no sólo en España, Uruguay y EEUU sino hasta en Bolivia y Paraguay.

C.: Que se vayan, para qué los queremos.Son de clase media, lo único que traen son problemas. Nos quedamos con los leales, los que no se van, los que nos dan el triunfo nacional con la 3a Sección...

G.: Pero, ojo, tengamos cuidado. Ahora esos también están reclamando...

C.: ¿Qué quieren? ¿que vuelva el inútil? ¿No saben que estamos así porque nos metió en el Fondo y que es culpa de él lo que nos pasa?

G.: Si, hizo crecer la deuda en 20.000 millones en cuatro años.... Pero nosotros en este año hemos tenido que sumar una suma mayor, cerca de 25.000 millones... y ahora en total ya debemos 331.000 millones... (de paso, la mayor parte la hicimos nosotros) pero eso a ellos no les importa: quieren comer y cada vez se nos hace más difícil darle planes y subsidios.

C.: Pués si eso quieren, se les dá. Les sacaremos más a la ANSES, aumentaremos los impuestos del campo, defaultearemos la deuda en pesos -no pueden ser que esos h d p sean los únicos que no sufran la situación y sean privilegiados, si defaulteamos a los externos, que ellos también aporten lo suyo-... pero no podemos aflojar ahora. No sé por qué te complicás tanto. Es sencillo: más impuestos a los que tienen -son todos contra-, subsidios para los nuestros y maquinita para el Estado.

G.: Por contener la inflación podremos estar llevando el país a la hiper...

C.: A mí lo que me parece es que vos te estás ablandando y en esta nueva etapa necesitamos gente dura y firme... por eso nos va como nos va...

Fin

Ricardo Lafferriere