jueves, 17 de agosto de 2023

PASO: ¿Qué cambió?

PASO: ¿Qué cambió?



Si bien desde la perspectiva de la ubicación política tradicional desde la que cada uno lo observe el resultado de las PASO puede aparecer rupturista “sistémica”, en realidad también muestra una realidad de cambio de paradigma en la opinión pública que pugna por instalarse desde hace tiempo.

Horacio Rodríguez Larreta juntó a toda la "coalición" que ha gobernado el país en forma directa o indirecta en las últimas décadas y que no apoyaban a Massa y el saqueo kirchnerista. Contó con el apoyo de “empresarios” (comillas a propósito, muchos de los cuales también apoyaron a Massa), dirigentes políticos de "izquierda, centro y derecha" -Carrió, Ocaña, Morales, Manes, María Eugenia Vidal, Esper, Pichetto, Storani, Lousteau, la mayoría de la nomenclatura radical y los futuros gobernadores y "cuasi-goberndores" de JxC, y hasta varios sindicalistas amigos-. Con todo ese apoyo, abrumadoramente masivo en apariencia, logró interpretar apenas al 10 % del electorado argentino.

En el conjunto electoral de Juntos por el Cambio una característica intrínseca es el ejercicio de la autonomía crítica de pensamiento y acción. La escasa performance de HRL indica claramente el error conceptual y de análisis de todas esas estructuras. La mayoría electoral de JxC sabe y es consciente que son imprescindibles reformas -económica, sindical, del Estado, rentística, del sistema de salud, de la educación y el ajuste de los sistemas de seguridad-represión del delito-, de la defensa nacional y de las RREE que no aparecían claras en un relato que parecía armado más para un país europeo sin problemas de convivencia que para una Argentina en caída libre.

El relato de HRL pasó por alto los dramas terminales a que han conducido a la Argentina los patrones tradicionales del modelo “nac & pop”, en el que muchos en mayor o menor medida hemos sido formados. Ahí está la clave, en comprender e interpretar el agotamiento de una forma de interpretar el país propia del siglo XX pero inaplicable para el siglo XXI y no en el amuchamiento del "70 %" de las dirigencias de ese país del pasado.

Patricia Bullrich, a su vez y en cambio, debió lidiar entre la tensión de proponer con claridad las medidas necesarias por un lado pero de mantener la cohesión de JxC sin romper dialécticamente con HRL por el otro, lo que significaba un lastre para su arsenal propositivo, habida cuenta que, de cara al objetivo inmediato -ganarle al kirchnerismo- la herramienta de JxC era y sigue siendo fundamental, sin que sea admisible ponerla en riesgo.

Ésto dejó el campo libre para Milei, quién desde un enfoque escasamente republicano, desplegó una serie de consignas de fuerte llegada al “gran público” de clases medias. Productores y trabadores, desde "los que pagan", hastiados de no poder invertir, trabajar, exportar, producir ni planificar nada a futuro hasta los que “quieren construir sus vidas” pero son víctimas de una situación absurda de combate a la iniciativa emprendedora, al ahorro, al trabajo y a cualquier posibilidad de construir el futuro propio, de su familia o para sus hijos. Y aún de arriesgar sus vidas en la ruleta rusa en que se ha convertido la Argentina.

Los dos meses que vienen de campaña electoral mostrarán si JxC logra expresar con claridad y vocación republicana las medidas necesarias para detener la caída libre argentina y relanzar el país hacia un proceso de crecimiento económico en el marco del estado de derecho. De hacerlo, tiene chances de recuperar a sus votantes que se abstuvieron, a los pocos de sus simpatizantes que votaron a Milei, y a mostrar que es posible un cambio de rumbo dentro del marco de la Constitución y las leyes.

En otras palabras: las PASO, al margen de los peronistas tradicionales desencantados que quisieron castigar al kirchnerismo votando por Milei, demostraron que los argentinos que constituyen la base electoral “dura” y la afín a Juntos por el Cambio quieren un cambio profundo de paradigma nacional retornando a los principios constitucionales tanto en lo económico como en lo político. En las jornadas electorales que vienen deberán decidir si lo quieren en el marco de la seguridad que otorgan la Constitución y las leyes en una república democrática, o si prefieren avanzar en ese cambio en la incertidumbre de las formas, derechos y garantías de un proceso tumultuoso de transcurso y final inciertos.

Lo que sí marcaron las PASO es el fin de un paradigma y la puja de otro por su nacimiento. El que terminó es del país encerrado, chauvinista, corporativo, rentista, populista y a la postre tramposo, que premia la picardía y condena al que trabaja o invierte. El otro, el que hizo grande a la Argentina cuando lo fue y que estamos a tiempo aún para retomar, tampoco es ningún secreto. Lo han asumido la gran mayoría de los países del mundo con los que alguna vez compartíamos espacios de vanguardia.

Ricardo Lafferriere