sábado, 2 de enero de 2021

Argentina: un país que se disuelve

 La vieja parábola de la rana sumergida en agua calentada lentamente para que no reaccione, hasta que el calor la termina matando, es perfectamente aplicable al proceso argentino. En rigor, la comparación más acertada -tal vez, más dolorosa- es la de un caracol o una babosa a la que se le echa sal encima y se va secando sin remedio, hasta su muerte.

Hay que ser voluntariamente ciego para no advertirlo. El país se va disolviendo lenta pero inexorablemente, deslizándose hacia la pobreza extrema alcanzando a cada vez más argentinos. Y no es un ritmo inadvertido, sino persistente y sólido.

 No advertirlo es suicida.

Todo lo que significa el país moderno, vital, pujante y vinculado al mundo está siendo desmantelado y con él, su base productiva.

El campo, la industria, los servicios, los emprendedores ven cómo se los expropia para ampliar la economía asistencial, sin estímulo alguno ni compensación que permita continuar generando riqueza.

Repartir lo ajeno, aún a costa de destrozar la actividad productiva. Esa es la constante.

 

LOS DATOS DEL DERRUMBE

 

El símbolo de la relación con el mundo, la moneda nacional, ha caído en un año a la mitad de su valor real. Los salarios han acompañado este derrumbe, pero también la rentabilidad empresarial, el valor de los activos físicos y el valor de las empresas. No por la pandemia, sino por la mediocridad. Brasil ha sufrido la pandemia con una intensidad sustancialmente mayor. El valor de su moneda, en un año, pasó de 4,23 a 5,19 reales por dólar[i]. El peso pasó de 77,90 a 166[ii]. Su deterioro ha superado el 50 %. El propio valor “oficial” del peso ha perdido en dos meses (del 1 de noviembre al 31 de diciembre) casi el 10 % de su valor[iii]. Proyectando este deterioro, a fin de año superará otra caída a la mitad de su valor, o más.

Los activos inmobiliarios han perdido el 50 % de su valor, y quien sostenga que sólo lo han hecho en un 30 % simplemente se ilusiona con el valor que se demanda por quien quiere vender, ignorando que las operaciones no se hacen porque nadie paga en la Argentina esos montos.

El país no vale. Todos quieren vender y nadie comprar. Irse, no venir.

El sueldo medio de la economía, que compartía el primer lugar en América Latina con Uruguay y Chile, que en 2016 llegó a USD 1.400 dólares hoy es de poco más de USD 400[iv], sólo superior al de Venezuela. La jubilación mínima -que superaba los 250 dólares hace un año y medio- hoy apenas supera los 100 -Uruguay y Chile  nos duplican-. Todos los pasivos, de todos los niveles, han visto caer su ingreso a la mitad en valores reales.

La capitalización bursátil, que se encontraba hace un año en 9,6 billones de pesos argentinos nominales, hoy apenas supera los 9 billones[v], lo que en términos de valor real -comparado con el promedio de divisas- significa que cayó a menos de la mitad: eso es lo que valen hoy las empresas argentinas, la mitad que hace un año.

La deuda pública, por su parte, ha crecido en 20.000 millones de dólares en un año y quien le presta a la Argentina demanda una tasa de interés del 15 % en dólares -se han colocado bonos hasta el 16,4 %, o sea un riesgo país de 1640 puntos[vi]- mientras los países del entorno regional pagan por su deuda entre 2 y 3 % (entre 200 y 300 puntos de riesgo-país)[vii]. Todo eso es fruto de la falta de acuerdo estratégico nacional que inspire confianza a quien pueda prestarnos. En lugar de perseguir ese acuerdo estratégico para reducir el peso de la deuda en el presupuesto público, el oficialismo prefiere ajustar los gastos, centralmente sobre quienes tienen menos posibilidad de defensa, los pasivos, en un círculo vicioso recesivo que termina inexorablemente en la miseria.

A la producción agropecuaria, base fundamental del financiamiento de toda la estructura industrial argentina, se le ha anulado su rentabilidad y ha perdido más de la mitad de su valor. Cabe sólo observar lo que significa el nivel de retenciones, aplicadas sobre el valor “oficial” de la divisa, para entender el empobrecimiento de las empresas agropecuarias, cuyo capital es carcomido por una presión impositiva desbordada, muy superior a la ya apabullante presión fiscal que sufre toda la economía[viii]. Se le paga $ 64 por dólar al que exporta ($ 85 menos 32 % de “retenciones”), pero se le cobran $ 160 cuando debe comprar sus insumos al valor “libre”[ix], ambos precios al 10/1/2021.

En síntesis, la Argentina se va disolviendo lentamente, impulsada hacia la insignificancia como país y a la masificación de la pobreza como sociedad.

 

UNA DERIVA IMPLOSIVA

 

En el debate económico, por su parte, concepciones que atrasan ocho décadas y se imponen con prepotencia impiden cualquier mesa de diálogo. La obsesiva insistencia en combatir la pobreza fabricando dinero[x] no es sostenida en ningún lugar del mundo, salvo en la dictadura venezolana, e impulsa un proceso inflacionario que carcome sueldos, rentabilidades, capitales instalados, impuestos, jubilaciones y títulos.

No hay, por lo demás, señal alguna que siembre optimismo. No existe un apoyo público a la actividad económica -todo lo contrario- por lo que sería voluntarista imaginar la reversión de la tendencia. El aislamiento creciente anula cualquier posibilidad de financiamiento y la estrábica política exterior incrementa la desconfianza, junto a iniciativas que señalan la anulación de la seguridad jurídica ante la presión constante del oficialismo sobre el poder judicial.

La proyección de la tendencia nos indica que a fines del año que se inicia, la divisa argentina habrá perdido otro 50 % de su valor real -según los cálculos de economistas independientes-[xi]. Y en un par de años más, para el 2023, su nivel de paridad será similar al de la moneda venezolana. O sea, cercana a cero. Al terminar el período de gobierno de Alberto Fernández, Argentina será Venezuela y sólo podrán sobrevivir los que acepten la lógica del rebaño recibiendo las limosnas de un Estado en manos del autoritario populismo cleptómano.

 

Y UNA POLÍTICA QUE NO RESPONDE

 

Las fuerzas políticas y sociales que sostienen este rumbo no se caracterizan por lo ideológico, sino que conforman un conglomerado heterogéneo cuya línea unificadora es la destrucción del estado de derecho y la instalación de la ley de la selva. Rentistas autodefinidos “empresarios”, mafias de diverso tipo nuevas y viejas, corporaciones gremiales putrefactas, financistas sin escrúpulos, caciques de tolderías varias disciplinadas por planes y bolsones de comida, logias políticas sin ningún compromiso con el país que sólo ven al Estado como un botín de guerra, todas ellas bendecidas por el “pobrismo” de la línea hoy hegemónica de la iglesia católica, para la cual la pobreza extrema es preferible a cualquier “desigualdad”, aún aquella resultado del esfuerzo de trabajo, de la inversión productiva y del compromiso con el progreso económico. Desigualdad que, por supuesto, no se exige a los -y “las”- sátrapas, que exhiben sin pudor su ambiciosa angurria burlándose de las leyes, de la moral y de la miseria.

Existe un solo camino de reversión y hoy aparece como imposible: un consenso estratégico entre los argentinos más cercanos a los niveles de decisión. La polarización impulsada por la mafia corporativa del populismo la hace imposible. La banalidad con que es mirada la política por gran cantidad de ciudadanos hace el resto.

La generalización descalificadora hacia el espacio público de quienes debieran aportar racionalidad al debate por su nivel cultural, su preparación y sus conocimientos desalienta a quienes toman al compromiso público como lo que debiera ser: un servicio a la sociedad. Y un coro de repetidores-operadores desde los medios masivos hacen el resto, quitando nivel al debate nacional del que se ha ausentado toda reflexión de futuro o mirada estratégica.

 

LOS QUE RESISTEN

 

Quedan y son importantes los que luchan, y luchan, y luchan, peleando contra la montaña. Cual Quijotes contra molinos de viento, su prédica es comprendida por el país democrático con visión de futuro, pero no alcanza ante la apabullante presencia mediática de la banalidad comprada. Pero, fundamentalmente, por la ingenua -y voluntarista- actitud de una dirigencia timorata, cuando no acomodaticia, que podría incidir fuertemente en la construcción de una unidad de los que importan pero que, sin embargo, privilegia la perspectiva del “botín” por sobre el interés nacional.

El país, mientras tanto, se sigue disolviendo lentamente. Y los argentinos, empobreciéndose, aún aquellos que conforman la carne de cañón de la corporación de la decadencia.

 

Ricardo Lafferriere

 

 

 

 

 



 

[ii] https://www.cotizacion-dolar.com.ar/dolar-blue-historico-2020.php

[iii] https://www.cotizacion-dolar.com.ar/dolar-blue-historico-2020.php

[iv] https://www.infobae.com/economia/2020/08/23/los-salarios-y-las-jubilaciones-cayeron-a-los-niveles-mas-bajos-en-15-anos-y-se-ubican-entre-los-minimos-de-la-region/

[v] https://www.bolsar.com/vistas/investigaciones/PaginaCapitalizacionBursatil.aspx

[vi] https://www.utdt.edu/ver_nota_prensa.php?id_nota_prensa=19139&id_item_menu=6

[vii] https://www.puentenet.com/cotizaciones/riesgo-pais

[viii] https://ruralnet.com.ar/desde-enero-de-2021-las-retenciones-a-la-soja-seran-del-33/

[ix] https://www.cronista.com/MercadosOnline/dolar.html

[x] https://www.pagina12.com.ar/288064-el-mito-que-la-emision-genera-inflacion

[xi] https://www.infobae.com/economia/2020/09/19/a-cuanto-va-a-llegar-el-dolar-en-2021-guerra-de-pronosticos-entre-el-gobierno-y-las-consultoras/


MÓVILES Y TELEFONÍA EN EBAY

11 comentarios:

Eduardo Landin dijo...

Muchas gracias al Mingo que me hizo llegar este link y mis felicitaciones Ricardo por la tremenda claridad y profundidad de tus conceptos con los que me siento absolutamente identificado.
El mío es un pregón constante hacia mis hijos y amigos tratando de transmitirles el mismo mensaje. De hecho publiqué hace algunos meses en mi blog el 5 y 26 de Septiembre reflexiones parecidas en https://www.blogger.com/blog/posts/8926276805067492388?tab=mj
Muchas gracias por ayudarme a clarificar y consolidar mi diagnóstico y escepticismo.
Eduardo Landin
eduardo.landin@gmail.com

Ricardo Alloatti dijo...

Muy claro el diagnóstico de lo que está ocurriendo estimado Ricardo Laferriere.
Coincido con cada una de sus apreciaciones, y por esa razón, y como ciudadano, siento mucha impotencia por no encontrar un camino que nos permita torcer el rumbo hacia la pobreza y la decadencia, que por otra parte parece inevitable.
Sería muy útil y apreciado que en estos foros se elaboren propuestas sobre posibles cursos de acción que los ciudadanos podríamos adoptar, siempre en el marco de las instituciones, para poner freno a semejante desvarío, ya que de lo contrario, deberemos analizar seriamente la posibilidad de emigrar de este país. Yo hice la mayor parte de mi vida, pero tengo hijos y nietos y francamente me dolería tener que decirles que no hay más remedio que emigrar.
Quizá mi propuesta no sea posible llevar a cabo, porque entiendo que el margen de maniobra es muy escaso. Pero alguna acción creo que podemos emprender para poner frenos.
En fin, la impotencia es la emoción que me embarga desde hace un tiempo, y creo que todavía hay espacio para que los ciudadanos hagamos algo, antes de que sea definitivamente tarde.
La pregunta es qué podemos hacer?
Un cordial saludo


Guillermo Carlos Romanutti dijo...

Sin ánimos de que se califique de gorila fascista.

La solución a los problemas de la Argentina no es democrática ni pacífica.

Es simple: quienes pueden cambiarla son los (y LA) sátrapas que la esquilman y no tienen ningún interés en hacerlo.

Creímos en Cambiemos y acabó siendo un kirchnerismo con buenos modales

Unknown dijo...

Excelente artículo, la verdadera grieta es esa, la de los que queremos un país pujante que se logre con esfuerzo, transparencia, apertura al mundo y del otro lado los traidores a la patria que solo buscan llenar sus bolsillos a costa de sumergir en la pobreza por generaciones a millones de argentinos.
¿Qué esperan los dirigentes políticos, sindicales , judiciales, empresarios que quieren ese pais grande para unirse?

Unknown dijo...

Excelente artículo, la verdadera grieta es esa, la de los que queremos un país pujante que se logre con esfuerzo, transparencia, apertura al mundo y del otro lado los traidores a la patria que solo buscan llenar sus bolsillos a costa de sumergir en la pobreza por generaciones a millones de argentinos.
¿Qué esperan los dirigentes políticos, sindicales , judiciales, empresarios que quieren ese pais grande para unirse?

Gustavo Spano

Unknown dijo...

Excelente el diagnóstico.considero que ha llegado el momento de expresión del soberano.Debemos refundar el país y no con violencia generaremos masa.como es tanto lo que cambiar, sugiero que como primer elemento debemos EXPRESARNOS en contra de todo lo que las mafias corporativas políticas,sindicales.las entidades intermedias que son el órgano de expresión del sector Pyme y no pyme,deben dar un paso adelante en un concepto de consenso colectivo. Un ejemplo de ello, es la decisión de las mafias sindicales de no dar clases presenciales durante el 2021. Desde ya NO ACEPTARLO. Así como está sugerencia de construir consenso colectivo, se debe trabajar en lograr un asociativismo de búsqueda de ANOMALIAS Y PROPUESTAS DE SOLUCIONES.DONDE TOCAMOS SALTA EL PUS.A LAS ENTIDADES INTERMEDIAS SOLO LES PEDIMOS HUMILDAD,ALTRUISMO Y EXPRESAR EL REPUDIO CON PROPUESTAS. LOS POLITICOS PARLAMENTARIOS REPRESENTAN A NUESTRAS ELECCIONES.NO VOLVAMOS A EQUIVOCARNOS.GRACIAS.Y A TRABAJAR DESDE Y CON INTELECTO.!!!!!

Unknown dijo...

Ricardo, clarísimo como siempre.
Espero que muchos te lean.
Trataré que así sea.
No te rindas. Arriba esas banderas.
Un abrazo

Unknown dijo...

Soy Alfredo Monteverde.

Unknown dijo...

Ricardo tanto tiempo sin saber nada y me llego este escrito tuyo. Excelente como siempre, totalmente de acuerdo con lo escrito.caros

juan dijo...

Sr Lafferriere , soy gracias a Raul Alfonsín un ciudadano que aprendió y aprende lo que significa vivir en democracia , Alfonsín como otros ilustres radicales son pilares de este sistema . Usted formó parte militando junto a el y otros correligionarios , algunos de ellos lo traicionaron ...de varias maneras hasta el presente ya dejaron de ser verdaderos radicales como lo fué la Alianza , de la usted formó parte , no quiero decir que es responsable del desastre y si ahi comenzó en gran parte uno de los tantos desastres . su nota de hoy me parece sesgada y que no tiene , una pena ya que usted fue un gran dirigente radical , otra cosa que un desprecio a los que piensan o coinciden con sus opiniones . Usted fué radical y no lo es mas , lamentablemente . Mis respetos
http://www.gazetaprogreso.com.ar/el-unico-a-la-altura/ sugiero que lean este articulo .

MARIELA SANGVIG dijo...

Yo tambien llegue a este post gracias a Domingo CAvallo ya que fue el quien lo recomendo.
Soy argentina y llevo muchos anos viviendo en el extranjero lo que no implica que me haya desconectado de la realidad argentina. Todo lo contrario habiendo estudiado CS Politicas y Relaciones internacionales siempre tuve un interes de promocionar a nuestro pais.
Muchos de los que escribieron aca dicen que no saben como empezar. El problemaactual es tan amplio que debemos Ordenarnos. Argentina y su gente en lo que yo denomino depresion social.
Estamos perdidos y no sabemos que hacer. frente a eso nos paralizamos y no hacemos nada. Y hay que revertir esa situacion. Hay un 41 % o mas de la poblacion que quiere el pais que salga adelante. Argentina tiene gente capaz, que apuesta y a la que se le da la espalda. AYer justamente escuchaba al presidente electo JO Biden decir lo sgte: La ley esta por encima de todos los habitantes del pais y debe ser respetada. Donde exigimos ese respeto al actual gobierno? EStamos viviendo el mas brutal atropello liderado por una persona que no tiene el mas minimo respeto ni a esa ley superior ni a ninguno de los argentinos.
EMPECEMOS A poner claridad en nuestra mente, a unir fuerzas entre los que queremos que ARGENTINA salga de este colapso actual.
Por ultimo me gustaria solo decir que SI Podemos empezar con algo y es con tener RESPETO al otro, saber hablarle y educarlo con el ejemplo en los buenos valores , pero tambein debemos ser lideres y exigir que esos valores se dupliquen y no queden en palabras.
LEs deseo un buen 2021 a todos, y de corazon espero que sea como les afecte esta crisis no se rindan y se hagan mas fuertes. Que esta experiencia no sea en vano.
MARIELA